La fibromialgia y su comprensión energética

Texto: Montse Bradford

Texto: Montse Bradford

Podríamos describir la fibromialgia como “la enfermedad del hacer”, nos hemos impuesto muchas tareas en la vida, hemos hecho todo y más, hemos buscado energía de donde no la teníamos, puede que con estimulantes y de otras formas artificiales, y ahora, esta energía ancestral y constitucional, que se recoge principalmente en nuestros riñones, esta totalmente agotada. Hay que volver a regenerarla, pero es cuestión de tiempo, paciencia y cariño hacia uno mismo.

Así, el cuadro de síntomas de la fibromialgia es complicado:

• El cuerpo físico está débil y rígido.
• Hay sangre ácida. Es fundamental generar una buena calidad de sangre – ligeramente alcalina-, ya que la acidez en la sangre es producida por una alimentación caótica y unas emociones desequilibradas.
• El sistema nervioso está vulnerable e hipersensible. Hay falta de sueño profundo.
• Los riñones, base de nuestra energía constitucional y ancestral, están agotados.
• Nuestro hígado tiene que ser depurado; a nivel físico -con una alimentación sana-, pero también con un equilibrio mayor en nuestras emociones. Hay acumulación de emociones pasadas, no depuradas, que están creando toxicidad.

Al tratarse de la enfermedad del “Hacer”, para afrontarla hay que empezar con cambios internos profundos de forma de vida:

• Cambiar el “Hacer” por el “Ser”.
• Cambiar el “Hacer” por el “Dejar Hacer”. Aceptar esta debilidad, ya que el Universo nos lo esta imponiendo.
• Cambiar el “Dar” por el “Recibir”.
• Hay que cambiar la negatividad de los pensamientos. Ver el vaso siempre medio lleno, en lugar de medio vacio.

Sabemos muy bien que nuestros pensamientos generan nuestras emociones y estas afectan de forma directa a nuestro cuerpo físico. Por lo que EL PRIMER PASO SERÁ OBSERVAR Y REFLEXIONAR SOBRE NUESTROS PENSAMIENTOS:

• AGRADECER, tener la palabra “gracias” siempre en nuestro pensamiento. Estar agradecidos a la vida por todo lo que nos da, y sentirnos muy privilegiados por todo lo que tenemos.

• Trabajarnos nuestra rigidez e inflexibilidad, que está conectada de forma muy directa con nuestro hígado. Tanto a nivel de alimentación como de emociones.

• Así nuestro cuerpo emocional, necesita:

1) depurarse de emociones pasadas que ya no nos corresponden
2) nutrirse de emociones positivas, de amistad, amor y comprensión; “dejarse querer”.

Tanto a nivel de nuestra familia y amigos, como querernos a nosotros mismos. ¡Es un trabajo profundo de auto-valoración y amor a uno mismo! Si realmente deseamos mejorarnos, tenemos que empezar con la parte emocional. Es imprescindible, ya que si no, nos estamos engañando a nosotros mismos.

EL SEGUNDO PASO ES LA ALIMENTACION FÍSICA
Aunque tanto la depuración emocional, como el cambio a una buena alimentación tendrían que hacerse simultáneamente para producir el resultado deseado. Comemos para generar una buena calidad de sangre. Si nuestra sangre es ligeramente alcalina, tendremos salud y vitalidad. Si por el contrario nuestra alimentación es caótica y extrema, nuestra sangre será acida, produciendo stress, cansancio y enfermedad.

¡En nuestra cocina creamos salud! Tendríamos que aprender el efecto que nos proporciona cada alimento para poder escoger libremente lo que nos conviene, sintiéndonos creadores y generadores de nuestra energía vital. No es algo nuevo o raro, ya nuestros antecesores lo predicaban y enseñaban:

“QUE EL ALIMENTO SEA TU MEDICINA Y LA MEDICINA TU ALIMENTO” Hipócrates 460-377 a.C. Si lo que realmente deseamos es obtener una CALIDAD de VIDA, uno de los primeros pasos, es reflexionar qué clase de efectos y energía generan los alimentos que comemos. Cada alimento tiene su carácter y personalidad, su efecto y reacción en nosotros.

Cada alimento tiene su fuerza vital (KI) y de acuerdo a la cantidad y de la forma en que lo consumimos, nos ofrecerá su espíritu y su energía. Es un conocimiento que no nos han ofrecido en nuestra educación, ¡pero es vital!.

Cada alimento vibra de una forma diferente, y al consumirlo tendremos unas reacciones diferentes, tanto a nivel físico, como emocional y mental. Un ejemplo muy claro, es el alcohol. Si bebemos un vaso de whisky, no nos proporcionara los mismos efectos que si tomamos un vaso de agua. Está claro que nos generara reacciones extremas a muchos niveles de nuestro ser.

Creemos fielmente en el valor de la fitoterapia, con las propiedades de las plantas, podemos curarnos de enfermedades, relajarnos, activarnos, etc. Sabemos sus efectos y los usamos. ¿Porqué no conocer entonces los efectos de los alimentos, que comemos al menos 3 veces al día? El cocinar, preparar alimentos para generar SALUD, ENERGIA, EQUILIBRIO y PAZ INTERIOR es un arte olvidado, que hay que volver a recuperar a toda costa.

LOS ALIMENTOS QUE PRODUCEN UNA SANGRE ÁCIDA Y CON ELLO REACCIONES EXTREMAS A NIVEL FISICO, EMOCIONAL Y MENTAL son los siguientes:

• El grupo de las grasas animales saturadas: Carnes, embutidos, excesos de lácteos.
• Exceso de horneados (pan, bollería, pizzas…).
• El consumo diario de azúcares refinados en: azúcar blanco, azúcar moreno, de caña, miel, sacarinas, fructosa, azucares artificiales, sirope de arce, chocolate, helados con azúcar, chucherias y golosinas con azúcares rápidos. Bebidas gaseosas azucaradas, pastelería y horneados con azúcares rápidos.
• Exceso de crudos, frutas ácidas y tropicales.
• El consumo regular de solanáceas (patata, tomate, berenjena, pimiento).
• Lácteos blandos (mantequillas, leche, yogourt, nata,etc.).
• Estimulantes (cafés, bebidas gaseosas azucaradas, etc.).
• Alcohol y vinagres.

Por un lado el consumo de grasa saturada nos tensará y bloqueará el hígado, generando tensión, rigidez, dolor, con emociones cerradas, con exceso de calor. Por el otro lado, desearemos alimentos o bebidas de efecto opuesto que nos enfríen y de energía expansiva, pero con su consumo nos debilitaremos, especialmente el sistema nervioso y nuestros riñones, sintiéndonos débiles y sin energía.

A nivel inconsciente sabemos el efecto de lo que tomamos. Si deseamos evadirnos de nuestra realidad, o generar una energía que no tenemos naturalmente, utilizamos estimulantes; alcohol, chocolate, azúcares refinados de reacciones rápidas, que nos dan en unos minutos la vibración que carecemos. Pero a largo plazo resulta una práctica muy peligrosa, ya que jugamos con nuestra salud.

También podemos constatar que muchas de las personas que padecen esta enfermedad, han abusado de alguna sustancia de efectos extremos para generar una energía que no tenían habitualmente, para “hacer” mas de lo que podían. Puede que sea un exceso de cafés, o chocolate, o vino, o bebidas gaseosas azucaradas, etc. Otro punto muy importante es que no sabemos realmente detectar las necesidades de nuestros cuerpos: físico, emocional y mental. Los
confundimos. Pensamos que todos tienen las mismas necesidades. ¡Y no es así! En la mayoría de los casos, no conocemos a nuestro cuerpo emocional. Acarreamos emociones y vivencias pasadas. Podemos entender que mientras nos depuramos el cuerpo físico a diario, por razones obvias, no lo hacemos con nuestro cuerpo emocional. Puede que pasen años, arrastrando vivencias que nos afectan a todos los niveles de nuestro ser.

Dejándonos bloqueados, con tensión y calor de emociones y pensamientos tóxicos. Y entonces, guiados de unas sensaciones totalmente erróneas, comemos o bebemos alimentos extremos, con el efecto de desbloquear, inhibir, de efecto extremo rápido, que lo único que nos generan son una debilidad total en el sistema nervioso y los riñones. Hay que reflexionar, depurar y dejar atrás lo que ya no existe, es el pasado. A nuestro cuerpo físico lo alimentamos a diario, con comida física. En cambio, a nuestro cuerpo emocional lo olvidamos semanas, meses, e incluso años. Nuestro cuerpo emocional esta hambriento de alimento, pero de un alimento que no tiene nada que ver con comida física. No le damos la calidad de amor, comprensión y agradecimiento que necesita a diario.

Y es a este punto que deseo volver, al auto-amor, el regalarnos cada día calidad de vida,  cuidarnos, e intentar buscar esta conexión que todos tenemos en lo mas profundo de nuestro Ser, que se cultiva con el silencio y con momentos de reflexión y paz interior.

REFLEXIONES PARA DEPURARNOS:
¿Qué cuerpo necesito DEPURAR? ¿FÍSICO, MENTAL, EMOCIONAL? ¿De qué necesito depurarlo y desbloquearlo? ¿De qué forma me he creado este exceso? ¿Qué emociones pasadas todavía necesito DEPURAR? ¿Con quien necesito DEPURARME? ¿Qué/ quién/ cómo me bloquea mi vida? ¿Qué creencias tengo de mí? ¿Estoy cargando con el exceso de otros? ¿Me identifico demasiado con los problemas de los demás y esto me crea confusión y bloqueo en mi vida? ¿Qué beneficio me da el cargar con las sombras de los demás?

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2 Respuestas

  1. Helena dice:

    ¿Podríais citar a las fuentes de este artículo por favor? Pienso que es importante poner las fuentes, por si alguien desea obtener más información, y porque se debe reconocer el trabajo de quién lo ha escrito. Por si lo no comentáis vosotros, las palabras, además textuales, son de de Montse Bradford (autora de varios libros sobre alimentación natural y energética), de apuntes de su curso de alimentación energética. Gracias.

    • Sano y Ecológico dice:

      Hola Helena
      Tienes toda la razón. Solemos indicar la autoría del texto en la lyeneda de la foto, pero por algún motivo esta se nos ha colado. Todos los artículos de este blog pertenecen a la revista Vida Natural donde se publican artículos de esta profesional y muchos otros. Tendremos más cuidado la próxima vez. Disculpa las molestias. Gracias y saludos

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