La hidratación, fuente de salud

El agua es un elemento tan maravilloso que el simple hecho de beberla ya nos aporta beneficios. Los expertos recomiendan un consumo diario aproximado de 2 litros para mantener el organismo en perfecto estado, ya que una aporte suficiente de líquido regula muchos de los procesos vitales. Además de formar parte de todos los tejidos, el agua es también necesaria principalmente:

Para realizar la digestión y la expulsión de los alimentos: El agua permite digerir los alimentos y que estos se desplacen por el tubo digestivo. El agua, junto con la fibra, ayudan a realizar los  movimientos peristálticos (contracciones del músculo intestinal) que terminarán con la expulsión de las heces en la defecación. Es necesario beber suficiente agua para evitar la aparición de estreñimiento, que tan relacionado está con otras enfermedades.

Para la expulsión de los residuos metabólicos a través de la orina: El metabolismo corporal produce substancias tóxicas que deben expulsarse del organismo para evitar su propio envenenamiento. Es necesario beber mucha agua para ayudar al riñón a expulsar los productos de deshecho, y mejorar su funcionamiento. Para regular la temperatura corporal: El organismo pierde agua a través de los poros. Está perdida, (aprox. 3/4 de litro diarios, más si hace calor o hacemos un esfuerzo físico), se realiza constantemente a través de lo que llamamos transpiración. El agua, al evaporarse, arrastra el calor y disminuye la temperatura corporal. Mantener la hidratación nos ayuda regular esa temperatura interna.

Para la distribución del oxígeno y de los nutrientes a través de la sangre: Esta distribución se realiza mediante la corriente sanguínea. Teniendo en cuenta que la sangre posee un 90 % de agua, podemos valorar su importancia como distribuidora del oxígeno y de los nutrientes celulares.

Como lubricante: El agua reduce la fricción entre las partes que rozan. Muchas partes de nuestro organismo, como los ojos, las articulaciones, las mucosas…, necesitan estar hidratados para funcionar bien.

Para el correcto estado de las células: Las células precisan del agua para tener una estructura determinada. De esta manera podemos decir que este elemento configura la forma de los órganos. Necesitamos una hidratación adecuada para mantener el organismo perfectamente equilibrado. Sin embargo, a medida que nos vamos haciendo mayores, se produce una perdida de agua consecuencia de una menor capacidad del organismo para retener este líquido y una menor sensación de sed. La piel es uno de los órganos que demuestra mejor esta falta de hidratacion. Esto es lo que conlleva a la aparición de arrugas o flaccidez, o al envejecimiento de la piel. Beber agua en abundancia nos ayuda a mantener nuestro organismo en buen estado y nuestra piel joven.

¿Y tú qué bebes? Tipos de Agua
Agua potable de la red pública. Lo que conocemos por “agua del grifo”, puede ser de procedencia subterranea o superficial, y ha sido tratada antes de incorporarse a la red para garantizar su potabilidad y salubridad. Su composición, calidad y sabor, dependen de la zona geográfica. En cuanto a las aguas envasadas, la Reglamentación Técnico Sanitaria las aguas de bebida  envasada las clasifica desde el punto de vista de su elaboración y comercialización en:

1.- Aguas minerales naturales. Un agua subterránea, bacteriológicamente sana y de composición química constante. Mantienen un caudal y calidad del flujo constante, se embotellan cerca del punto de emergencia de la fuente, adoptando precauciones higiénicas especiales y con efectos favorables para la salud, demostrables experimentalmente. Estos efectos pueden aparecer en la etiqueta. También se conocen como “Aguas Mineromedicinales”

2.- Aguas de manantial. Son aquellas aguas que al igual que las aguas minerales naturales, tienen un origen subterráneo, protegidas contra los riesgos de contaminación, microbiológicamente sanas y no pueden ser tratadas, pero que por el contrario no puede serles atribuido ningún efecto específico sobre la salud. De ahí que no aparezca su composición química en la etiqueta.

3.- Aguas preparadas. Son aquellas que tienen su origen en un manantial (o en algunos casos de la red pública), pero que deber ser sometidas para su consumo a tratamientos físicos y químicos para que sean potables. Muchas de las aguas minerales naturales actuales, fueron calificadas en su día como Aguas Minero Medicinales (Son aguas de origen subterráneo que, por su concentración en sales disueltas, por la presencia de algún componente específico o por su mayor temperatura, poseen propiedades terapéuticas y son susceptibles de ser utilizadas para  tratamientos tópicos en balnearios o como agua de bebida), y así eran vendidas en los balnearios. Con motivo de nuestra entrada en la Unión Europea en 1986, tuvimos que adaptar nuestra legislación a la de Europa donde el concepto de “mineromedicinal” no existía.

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