Feng Shui, viajes y recuerdos

Texto: Sonia Lozano

Texto: Sonia Lozano

Uno de los objetivos que todos tenemos es poder vivir. Y si podemos vivir bien mejor. ¿O no? Para ello debemos mirar a nuestro alrededor. ¿Vivimos por encima de nuestras posibilidades?¿Vivimos en un ambiente mediocre? ¿Qué cuentan nuestros muebles de nosotros? ¿Qué tipo de gente tiene los adornos y complementos que nosotros tenemos? ¿En qué estado están?

Salir del bucle en el que nos metemos implica hacer cosas diferentes, no aquellas a las que nos lleva la inercia o el “hasta aquí puedo llegar”. Ser emprendedor o saber aceptar órdenes marca la diferencia, pero debemos ser aquello que realmente cuadre con nosotros y no con nuestras expectativas o ambiciones. Y menos aún con las de nuestro entorno.

El Feng Shui no es un amuleto pero sí una serie de pautas que tratan de armonizar el entorno, el lugar, con los seres vivos. No se trata de llenar la casa como las de las revistas porque así puedo ser como los famosos, eso sólo nos alejará más de nuestro centro; sino de identificar con humildad quienes somos, cuales son nuestros límites y reflejarlo sin ampulosidades pero también sin complejos. Si mi vida se circunscribe a mis angustias comienza a ser miserable y esa miseria se ve y refleja en mi entorno. Pero si quiero cambiar el entorno sin cambiar mis condiciones internas no conseguiré más que una fachada de respetabilidad tan transparente que hará que la miseria se perciba más aun.

Por eso lo más importante es identificar quién soy, qué tengo en mi vida que me hace ser auténtico, no pasármelo bien, no vivir cómodamente. Quizás a nuestro personaje X le guste viajar pero en realidad cuando lo haga está cubriendo un complejo de inferioridad o satisfaciendo una huída de su realidad cotidiana. Quizás sólo sea auténtico cuando canta a pleno pulmón en la ducha, lo haga bien o mal para los oídos de los otros pero le haga sentir fresco y liberado por haber sacado la presión interna y la suciedad externa.

Si en este hipotético caso a ese personaje X le pedimos que traiga cosas de sus viajes para utilizar como curas en su casa lo que estamos haciendo en realidad es descentrarla más, acumular más ansiedad. Si por el contrario cuando viaja lo hace acumulando experiencia vital seguramente no necesite traer cosas que se lo recuerden porque serán meros sustitutos vacíos de lo que de verdad le es posible vivir. Sólo en el caso de que lo traiga y lo use de continuo incorporado a su vida diaria puede que al fin sí refuerce su energía cuando se encuentre en su casa.

Es muy difícil en una entrevista identificar algo que muchas veces la persona no sabe de sí misma por lo que el profesional de feng shui suele recurrir a las particulares matemáticas de la brújula para reconocer las áreas dominantes en una persona y a través de ellas buscar las indicaciones que potencien a esa persona. Por eso la gente a la que le gusta llenar su casa de recuerdos traídos de sus viajes debe observar con detenimiento si le aportan o le restan identidad, y por lo tanto energía, en su hogar. La dificultad en todo esto estriba en tener que analizar un mismo lugar para varias personas ya que pueden resultar incompatibles entre sí. En esos casos debemos identificar quién es la persona dominante y por qué (por poder adquisitivo, por prepotencia, por manipulación, por debilidad…), ya que será su energía la que deba nutrir al resto y por lo tanto el espacio a ella. Si esa persona resulta no ser nutricia para los demás debemos dejarla de lado y fortalecer a quien lo sea en ese caso.

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