Construcción sostenible: Casa Beardon

¿Me podría explicar cómo surge el movimiento de la arquitectura sostenible? Me gusta mucho su pregunta, por lo que representa. Su pregunta representa un reflejo de la percepción social general. Y es que se ve la “sostenibilidad” como un “movimiento”, cuando en realidad es una necesidad intrínseca de la propia evolución humana. No es un movimiento, es una necesidad. Una prueba global que estamos suspendiendo.

No obstante, entiendo perfectamente la percepción social, ya que en realidad, el diseño en general (especialmente la ropa), y la arquitectura en particular, se rigen por “tendencias” y movimientos” creados y dirigidos por intereses puramente económicos. Sin más. Ayer mismo estaba leyendo una entrevista a Souto de Moura, y me sorprendí por algunas de sus respuestas: hablaba de “neo-plasticismo”, “neo-racionalismo”…y cosas similares. Cosas que en realidad no interesan a nadie en la actualidad. A estas cosas yo las llamo “tontadas de arquitectos”. Viviendo, como vivimos, en una sociedad en la cuerda floja no nos podemos permitir el lujo de superficialidades, personalismos, vanalidades, o de “tendencias” plásticas. Porque hay que resolver problemas de fondo. Problemas importantes. Nos estamos jugando el futuro de la sociedad y el futuro de la humanidad.

Es obvio que en la actualidad la sociedad se encuentra inmersa en una crisis financiera y económica, pero en realidad la sociedad tiene una crisis mucho peor, y que es la que ha dado lugar a las otras dos. Nuestra sociedad tiene una enorme crisis de valores. La gente va sin rumbo, simplemente dirigida por intereses económicos. Los mismos intereses que han roto la independencia y el equilibrio entre “poder judicial”, “poder legislativo” y “poder ejecutivo”.

Por tanto, la sostenibilidad (hacer las cosas para que se puedan seguir haciendo siempre) debería ser una buena oportunidad para gestar este nuevo sistema de valores. Sin embargo, de momento, la sostenibilidad se está convirtiendo en otro negocio más. Así de sencillo. La palabra “sostenibilidad” ya esta manchada y ya no significa nada. Y lo poco que significa va en dirección contraria a sus propios objetivos.

La sostenibilidad ha surgido como algo de extrema necesidad. Como el único camino posible. Sin embargo, en tan solo 5 años, su propio significado ha sido adulterado. ¿Es más caro realizar este tipo de proyectos o es más falta de interés?

Me alegra mucho que me haga esta pregunta, porque el caso es que, por definición, una construccion sostenible debe ser más barata que una convencional. Pero el caso es que la inercia social, y los enormes intereses económicos del sector, están adulterando y transformando el verdadero significado de la construccion sostenible para sus propios fines. La situación es tan absurda que ha sido un campo de cultivo perfecto para la aparición de un conjunto de empresas a las que yo denomino: “Green-Building-Easy-Bussiness”, ofreciendo certificaciones muy caras, supuestamente sostenibles, y no reguladas por la Ley. Estas certificaciones falsamente sostenibles no garantizan nada, adulteran el verdadero significado de la sostenibilidad, e inutilizan, todavía más, la labor del arquitecto, y su verdadero papel en la sociedad.

El caso es que es mucho más rentable para los intereses económicos que los edificios aparenten ser sostenibles, a que en verdad lo sean. Ya que las verdaderas construcciones sostenibles apenas necesitan tecnología y materiales supuestamente sostenibles, y simplemente están mucho mejor diseñados.

Pero claro, con el buen diseño solo gana el consumidor, y con los materiales y tecnologías milagrosos (muy caros) las empresas obtienen mucho dinero. Y este dinero viene muy bien para la financiación política. Esta afirmación puede parecer sorprendente. Pero no lo es en absoluto. Y la clave de todo es que habitualmente se denomina como “sostenible” a un determinado tipo de edificios que, en realidad, no lo son.

Voy a explicarme. Los intereses económicos están consolidando un concepto erróneo de  construccion sostenible, como aquella que incorpora todo tipo de artefactos tecnológicos, con la supuesta finalidad de causar poco impacto al medio ambiente, y disminuir el consumo energético. Se están vendiendo todo tipo de tecnologías y materiales “mágicos”, que al incorporarse a un edificio, lo convierten en “sostenible”. Y este es un error. Un grave error. Voy a demostrarlo con un sencillo ejemplo:

Imaginemos que nos marcamos como objetivos mantener limpia nuestra vivienda. Pues bién, este resultado podemos conseguirlo de dos formas bien diferentes.

1.Por un lado podemos contratar a un equipo profesional de limpieza que continuamente limpie lo que vamos ensuciando. Un equipo de limpieza especializado, que se desplaza cada día a nuestro domicilio, y dotado de los últimos avances tecnológicos en materia de limpieza, y que utiliza un sinfín de supuestos productos de limpieza ecológicos y supuestamente eficaces. De este modo, podemos hacer lo que nos dé la gana en nuestra vivienda, no tenemos que esforzarnos en absoluto, y nadie coarta nuestra libertad. Sin embargo, a cambio debemos de pagar una gran cantidad de dinero por el servicio de limpieza.

2.Sin embargo, podemos optar por una segunda opción. Podemos cambiar nuestros hábitos, podemos reeducarnos y disciplinarlos, y podemos intentar ensuciar lo menos posible, e intentar limpiar, nosotros mismos, lo poco que ensuciemos. El resultado final puede parecer el mismo: la vivienda está limpia.

Con la primera opción nos hemos gastado una enorme cantidad de dinero en personal de limpieza, maquinaria de limpieza, productos de limpieza. Y además, se habrá consumido una gran cantidad de energía (en desplazamientos, y en la actividad del equipo humano y de la maquinaria) y se habrá generado una gran cantidad de residuos y de emisiones.

Pues bien, este es el modelo falso de “construccion sostenible” que interesa a las empresas y al actual sistema económico consumista. El problema es que este modelo es falso: no va resolver ningún problema medioambiental (como ya se está percibiendo), y además, nada tiene de “sostenible”. El verdadero modelo “sostenible”, es infinitamente más eficaz, y mucho más económico. Ahora se entiende mejor mi afirmación de que si un edificio es más caro, sencillamente es que no es “sostenible”.

Simplemente tiene un conjunto de aditivos tecnológicos, que de haber sido diseñado correctamente, no hubieran sido necesarios. En el caso de una vivienda tradicional que quiera transformarse para que no perjudique. ¿Qué tendría que hacer? ¿Cuál sería el coste de inversión? Lo primero que debe hacerse es mejorar la envolvente de los edificios. Se deben eliminar los materiales perjudiciales (pinturas y aislamientos convencionales), y diseñar una nueva envolvente.

Esta envolvente debe ser transpirable, debe asegurar la inercia térmica en su interior, y el aislamiento natural en el exterior. Además, deben diseñarse los nuevos huecos, mejorarlo las ganancias solares y las protecciones solares. Además, deberían integrarse dispositivos generadores de energía solar. Prácticamente el 90% de lo que puede hacerse en un edificio radica en su fachada. Si no se puede tocar la fachada, es muy poco lo que se puede hacer.

Por tanto lo primero que debe hacerse, con urgencia, es modificar las leyes actuales, y anular el afán de proteccionismo inútil que actualmente tiene la mayoría de los políticos y técnicos de Patrimonio (Lo cual si que es una moda vacía, sin justificación alguna). Una vez reformada la fachada se debe actuar en el interior. Recuérdese que las acciones del interior de los edificios apenas supondrán un pequeño porcentaje de posibles mejoras). Esta actuación interior se basa en tres acciones complementarias:

-Disponer materiales de recubrimiento saludables y reversibles. Es decir, que puedan ponerse y colocarse con suma facilidad, por el propio usuario, y sin generar residuos. Tantas veces como se quiera

-Disponer de la menor tecnología posible, robusta y a prueba de fallos. La menor cantidad posible de artefactos.

-Educar a los usuarios, para que utilicen los edificios de forma correcta, y eviten la dependencia actual a los artefactos inútiles (sistemas domoticos, cepillos de dientes eléctricos, sistemas de aire acondicionado, robots de cocina,…y sobre todo los sistemas de “stand-by”).

Hay que mencionar que los sistemas de “stand-by” solo propician la pereza, y suponen ya el 20% del consumo eléctrico en muchos hogares. Un buen ejemplo de cómo el diseño de una vivienda puede hacer que esta sea energéticamente sostenible y practicamente autosuficiente es la Casa Beardon. La construcción se llevó a cabo en 2010 en Torrelodones, Madrid, por encargo de Gabriel Beardon. Tiene una superficie de 369,40 m2, y se realizó con presupuesto de 495.800 euros.

Los objetivos más importante al encarar el proyecto eran:

-Realizar una construccion sostenible al 100%, y con elevado nivel bioclimático, capaz de calentarse por si misma, en climas muy fríos.

-Realizar una vivienda desmontable con elevada inercia térmica, de bajo presupuesto, y de mínimo consumo energético, que incorpore la menor cantidad posible de artefactos.

-Realizar una vivienda con una envolvente completamente vegetal, es decir, con cubiertas y fachadas vegetales (verticales, inclinadas y horizontales invertidas).

-Realizar una vivienda con autosuficiencia de energía en un entorno urbano (combinación de energía solar fotovoltaica y energía geotérmica).

Las innovaciones más destacadas, que convierten a la vivienda en verdaderamente sostenible son:

-Tipología arquitectónica reconfigurable, que permite la autorregulación térmica, tanto con temperaturas muy altas, como con temperaturas muy bajas. De hecho, el sistema geotérmico incorporado tiene una potencia mínima, y solo se pondrá en marcha en situaciones extremas, o cuando el usuario desee un mayor confort extra.

-Sistema de calefacción y enfriamiento por suelo radiante alimentado por una bomba geotérmica.

-El conjunto arquitectónico es autosuficiente de agua. Es decir, no necesita conectarse a los sistemas de suministro de agua municipales (aunque se han mantenido con el fin de tener una fuente alternativa de agua, en caso de necesidad).

-Eliminación absoluta de residuos. Los componentes de la vivienda han sido realizados en fábrica, sin generar residuo alguno. Del mismo modo, se monta sin generar residuos, y se desmonta sin generar residuos. Las claves del logro son: la industrialización absoluta, el diseño de los sistemas de ensamblado, y el sistema compositivo empleado en el diseño del conjunto arquitectónico.

-Ciclo de vida infinito. Todos los componentes de la vivienda han sido diseñados para montarse en seco a base de tornillos, clavos y por presión. De este modo se pueden extraer fácilmente del edificio, para poder ser reparados, reutilizados o restituidos. De este modo, el edificio puede perdurar hasta el infinito, con muy bajo consumo energético.

-Transportabilidad. Por piezas independiente. El conjunto de elementos de la vivienda (incluso el jardín inclinado y el jardín vertical) ha sido diseñado para que se pueda montar y desmontar fácilmente, y de forma indefinida. Por este motivo, estos elementos se pueden transportar a cualquier lugar, para montarse fácilmente (en menos de una semana) tantas veces como sea necesario.

-Flexibilidad extrema. Debido a su diseño, la vivienda puede ampliarse, reducirse, o incluso adoptar otros tipo de configuración arquitectónica.

Del mismo modo, su interior es prácticamente diáfano, y ha sido diseñado para adoptar cualquier distribución posible de compartimentación y reconfiguración espacial.

-Industrialización total. Todos los componentes de la vivienda han sido realizados en fábricas diferentes. Estos componentes se han ensamblado en la ubicación del edificio, obteniendo el edificio. Ni un solo componente se ha realizado “in situ”. Por supuesto, esto obliga a la realización de un buen proyecto arquitectónico.

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1 respuesta

  1. Anónimo dice:

    Soy una apasionada del mundo ecológico que cada día nos proporciona distintas alternativas para cuidar a nuestra madre tierra…La casa es una maravilla, a mi sólo me queda todo menos la caldera jajaja eso ya lo cambié hace mucho 😉

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